
Pues ahora, dos años después, en plenos carnavales esta obra, lejos de convertirse en un atractivo de nuestra ciudad, comparte espacio con ventorrillos de cerveza, cubos de basura y sirve de sostén para vallas.
Pero mucho me temo que lo peor está por llegar, estando como está en medio de una de las zonas más multitudinarias en las fiestas, donde se van a celebrar varios conciertos de música dance, probablemente la escultura acabe como estantería para el ron y vomitada de pastilleros.
Para que se hagan una idea de la magnitud de la falta de respeto y conocimiento, esta es la obra original.

El tercer capítulo se lo contaremos después de los carnavales.
Señor Chirino puede usted usar esta foto como prueba en el juicio contra el alcalde.
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